El 16 de octubre se celebra el Día Internacional de la Anestesia, una buena oportunidad para entender qué sucede con la audición cuando alguien entra a quirófano. Aunque el objetivo de la anestesia es que la persona no sienta dolor ni conciencia durante la operación, el oído puede seguir recibiendo sonidos del entorno. Sin embargo, el sistema auditivo parece dejar de funcionar mientras estamos anestesiados. Dos estudios recientes ayudan a entenderlo. Hoy vamos a tratar de responder a la pregunta ¿podemos oír mientras estamos anestesiados?

¿Podemos Oír mientras estamos Anestesiados?

Cuando estamos despiertos, nuestro cerebro recibe y procesa los sonidos que llegan al oído. Durante la anestesia general, la persona está inconsciente y el cerebro no es capaz de interpretar la mayoría de esos sonidos de la misma forma. Los compuestos químicos que componen la anestesia son los responsables de que cambie la forma en que el cerebro y las redes nerviosas se comunican entre sí.

Un estudio publicado en Nature Neuroscience en 2022 analizó por qué no se perciben los sonidos durante la anestesia. El estudio explicaba que, cuando la anestesia hace efecto, la información auditiva sigue llegando al cerebro, pero la forma en que las diferentes áreas cerebrales se comunican está alterada. Hay una desincronización entre las áreas que procesan el sonido y aquellas que deciden si ese sonido “cuenta” o no como algo consciente. El resultado es que, aunque el sonido llegue, la persona no lo percibe con plena claridad o no llega a la conciencia de forma estable.

Escuchar es como coordinar a un equipo de trabajo; el oído manda la señal, pero si los departamentos del cerebro no se comunican bien entre sí, la señal no se traduce en una percepción clara. La anestesia dificulta esa coordinación neuronal: la información auditiva puede entrar, pero la “decisión” de despertar ante ese sonido no se toma como ocurre cuando estamos despiertos.

Música en el Quirófano

Aunque la persona anestesiada no sea capaz de entender lo que oye, el oído sigue llevando a cabo su actividad y captando las ondas sonoras de su alrededor. De hecho, en muchos quirófanos las intervenciones se realizan con música de fondo.

La música, especialmente si es música clásica, calma la ansiedad de la persona que va a ser operada, antes y durante la operación. Además, oír música hace que el cuerpo libere endorfinas, una suerte de analgésico natural que ayuda a reducir la percepción del dolor, tanto durante la cirugía como después de ella.