El cerumen podría ayudar a detectar el Parkinson de forma precoz. Un grupo de investigadores ha abierto una nueva vía para la detección temprana de la enfermedad de Parkinson a través de algo tan cotidiano como la cera de los oídos. El trabajo, publicado en la revista científica Analytical Chemistry, plantea que ciertos compuestos presentes en el cerumen podrían actuar como biomarcadores de la enfermedad incluso antes de que aparezcan síntomas evidentes. Hoy hablamos de cómo identificar el Parkinson a través del Cerumen.

Identificar el Parkinson a través del Cerumen

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta principalmente al sistema nervioso y al control del movimiento. Se produce cuando determinadas neuronas del cerebro, encargadas de fabricar dopamina, comienzan a deteriorarse y morir. Los síntomas más conocidos son temblor, lentitud de movimientos, rigidez muscular y problemas de equilibrio.

El Parkinson también puede provocar alteraciones del sueño, pérdida del olfato, depresión, fatiga o dificultades cognitivas mucho antes de que aparezcan los problemas motores.

Según datos del Ministerio de Sanidad, el Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente tras el alzhéimer. La prevalencia aumenta con la edad, especialmente a partir de los 65 años.

El Cerumen actúa como Biomarcadores del Parkinson

El estudio realizado por los investigadores Hao Dong, Danhua Zhu y su equipo, se centra en el análisis de los compuestos orgánicos presentes en el cerumen, es decir, pequeñas moléculas químicas que producen olor y que pueden cambiar cuando el organismo desarrolla determinadas enfermedades.

Los investigadores analizaron muestras de cerumen de 209 personas, más de un centenar diagnosticadas con párkinson. Mediante técnicas avanzadas de cromatografía y espectrometría de masas detectaron cuatro compuestos químicos que aparecían alterados en las personas con la enfermedad. Después, utilizaron inteligencia artificial para entrenar un sistema capaz de reconocer esos patrones químicos. El modelo logró diferenciar entre personas con y sin párkinson con una precisión cercana al 94 %.

El cerumen contiene una gran cantidad de sustancias grasas producidas por las glándulas del oído que, al estar en el interior, permanecen más estables. Eso convierte al cerumen en una muestra biológica muy interesante para futuras pruebas diagnósticas sencillas, rápidas y poco invasivas.

Este descubrimiento es muy importante ya que, aunque actualmente no existe una cura definitiva para el párkinson, sí existen tratamientos y hábitos que pueden ayudar a ralentizar el avance de los síntomas y mejorar la calidad de vida. Por eso, la detección precoz es fundamental.

Además del párkinson, la ciencia también investiga el uso del cerumen para detectar infecciones, alteraciones metabólicas e incluso algunas enfermedades sistémicas, aunque todavía se trata de líneas de investigación en desarrollo.